Espacio Virtual del Medio Natural Indaliano,  su Cultura ,  Historia y Avatares            (Almería  - Mediterraneo Occidental)

 

 


Tertulias Indalianas

Entrevistas con diversas personas sensibilizadas y comprometidas  con Almería en particular y con el medio en que vivimos, en general.

- desde Almería una puerta al mundo -

 

 

Almería, Octubre de 2007

Entrevista con Rosa Fernández - Arroyo - coordinadora de la Asociación estatal RedMontañas, organización seriamente preocupada y comprometida con la salubridad y preservación de nuestros ecosistemas alpinos; Rosa es montañera y escaladora, además de bióloga y escritora… factores que la convierten de por sí en un sutil detonante en aras de la conservación medioambiental y la preservación de los ecosistemas de montaña, pues basa sus comunicaciones e iniciativas tanto en el conocimiento como en la propia experiencia; persona altruista y desinteresada, orientada siempre hacia su compromiso personal y social en defensa de las montañas, Rosa nos habla en las siguientes lineas acerca de las pretensiones de esta organización (RedMontañas) así como de la problemática que se cierne sobre nuestras cumbres alpinas.

   

Fotografías: Rosa Fernández – Arroyo

 

 

 

 

 Hola Rosa: ¿porqué una Asociación en defensa de las montañas?... ¿acaso hay algún peligro que se cierna sobre ellas?.

Saludos para todos... contestar brevemente a esta cuestión no es fácil; en los países desarrollados y por tanto en España, las montañas ofrecen recursos y servicios ambientales imprescindibles que nos alcanzan a todos, incluso aunque vivamos a cientos de kilómetros de ellas.  Pensemos en el agua, sin ir más lejos: en los países áridos de la cuenca mediterránea, hasta un 95% de los recursos hídricos dependen de lo que suceda en las montañas; además, las montañas europeas y entre ellas muy notablemente las de nuestro país, encierran la mayor parte de los ecosistemas y paisajes naturales y seminaturales mejor conservados… y ésto es un bien social de altísimo valor, incluso aunque las cifras de la economía nacional no cuantifiquen este tipo de riquezas. 

La Conferencia de Río de Janeiro (1992), se considera una especie de hito en el reconocimiento internacional de la importancia ecológica y social de las montañas, y en su catalogación como áreas especialmente frágiles; concretamente,  el capítulo 13 de la Agenda 21 -relación de "deberes para los gobiernos" que salió de Río de Janeiro- reconoce que "Las montañas son una fuente importante de agua, energía y diversidad biológica. Además, son fuente de recursos vitales como minerales, productos forestales y agrícolas y lugares de esparcimiento. "

Continúo citando este texto porque no sólo advierte a los responsables políticos que  "el medio montañoso es esencial para la supervivencia del ecosistema mundial" sino también nos explica de modo sintético e intuitivo los grandes riesgos globales que amenazan las áreas de montaña: "Los ecosistemas de montaña están cambiando rápidamente. Son susceptibles de erosión acelerada de los suelos, desprendimientos masivos de tierras y un rápido empobrecimiento de la diversidad genética y del hábitat. La pobreza es generalizada entre los habitantes de las montañas y se están perdiendo los conocimientos autóctonos. Como resultado de ello, la mayoría de las zonas montañosas del mundo padecen un deterioro ambiental."

 

¿Qué es RedMontañas?… ¿cómo surge en el panorama del conservacionismo estatal y cuáles son sus objetivos o prioridades?. 

El origen de RedMontañas como plataforma a disposición de todos los defensores de las montañas, es un simple acto de responsabilidad: Los políticos españoles no están haciendo sus deberes respecto a la conservación de las montañas y ésto está ya afectando irreversiblemente a estos espacios. Por otra parte no parece que ninguna de las grandes organizaciones estatales contemple como objetivo prioritario la vigilancia específica de la preservación de las montañas. Por tanto, llegamos a la conclusión de que hacía falta aunar los esfuerzos de particulares y colectivos que, cada cual en su escala, enfoque o ámbito geográfico, se estaban ocupando de la defensa y el futuro sostenible de las montañas. Todo ello, bajo la creencia de que el “trabajo en red” puede ser una de las formas más eficientes para optimizar la lucha ambiental a través de la difusión de información, enriquecimiento de perspectivas, intercambio de experiencias y coordinación de acciones.   

 

¿Quién es Rosa Fernández-Arroyo y como surge su pasión hacia la montaña?... cuéntanos un poco sobre la persona que hay detrás de este nombre.

 Las montañas me han dado tanto que siento como una obligación devolverles algo a cambio, aunque sólo sea una porción de esfuerzo personal, a contracorriente de lo que parecen aplastantes tendencias del mundo en que estamos inmersos: intereses económicos globales; mecanismos del proceso político; escasa cultura de participación social; concepto y estilo de acción de las propias organizaciones conservacionistas... El hecho es que en la base de toda esta adversidad se encuentran desgraciadamente  rasgos tan humanos como son el individualismo, el acomodamiento o el escepticismo, y problemas de tan difícil solución como la desinformación, la codicia o el desencanto.   

Por suerte el amor a las montañas y a la vida silvestre me han acompañado desde la infancia; me hice bióloga pero después pasé muchos años de vida "disoluta y hedónica" dedicada al alpinismo y la escalada, hasta que se me ocurrió estudiar gestión ambiental, con el resultado de una depresión ... de la que salí convertida en "ecologista", y para purgar mis años de irresponsabilidad no tuve más remedio que escribir  en 1996  El País Frágil: las montañas deben sobrevivir (un libro de sensibilización ambiental para montañeros, ediciones Desnivel), y hace sólo un par de años tuve que liar a algunos buenos amigos y fundar RedMontañas, para poder dormir por las noches. Lo expongo en clave de humor pero lo cierto es que fue más o menos así... Debe ser lo que los orientales llaman el karma; aquello que uno no hace cuando debe -es decir, de joven- … le persigue cuando ya no lo es tanto hasta que paga su deuda con el cosmos, o en mi caso hasta que salde la cuenta con la felicidad que durante toda mi vida me han deparado las montañas.

  

La problemática actual respecto a la conservación de los ambientes alpinos se debe en nuestra opinión a varios factores: exceso de población, idolatría desmesurada hacia el mundo del ocio y el consumismo, especulación, falta de normativa en su caso o del incumplimiento de la misma en caso de haberla… ¿es realmente éste el panorama que se cierne sobre nuestras cordilleras?

 Lo que llamas "ambientes alpinos" o alta montaña, constituye sólo una parte de los más altos macizos y cordilleras españoles. Sin embargo desde el punto de vista socioeconómico, y también ecológico, también son montañas las montañas de menor cota, y además las zonas altas de cualquier montaña mantienen unos vínculos con los valles y sus pobladores. Y de esas zonas bajas de las montañas es de donde parten casi todos los problemas que las amenazan, con la excepción relativa de la gran amenaza "global" que será, y ya está siendo, el cambio climático. Si nada lo remedia, el cambio climático comprometerá en varios aspectos la composición y salud de los ecosistemas de montaña tal y como hoy los conocemos.

Al margen de este fenómeno cuyas consecuencias serán casi pasivas, la explotación insostenible y codiciosa de los recursos  -que en las montañas son el suelo, la nieve, el agua, los bosques, la caza... - constituye la plaga número uno para la conservación, y como bien apuntas, la normativa no constituye un freno suficiente. Aquí no hay más remedio que denunciar, guste o no, que la descentralización política de la gestión ambiental en este país está siendo en sí misma un verdadero factor de destrucción. Algunas comunidades autónomas cumplen más o menos bien, pero piénsese por ejemplo en el caso de Castilla y León, cuyos irresponsables políticos, no contentos con modificar el PORN de un espacio protegido de la Cordillera Cantábrica para que pueda dar cabida a una estación de esquí (San Glorio), modifican su Ley autonómica de ordenación del territorio para poder catalogar proyectos como "de interés público" y darles así la vía rápida, convirtiendo en una burla y un fraude todos los protocolos de participación social y de correcta valoración de los impactos ambientales.

 

Pero porqué las montañas?... también en los llanos, valles, desiertos, islas y fondos marinos existe la necesidad de protección, y posiblemente de manera más acuciante, ya que en los lugares de menos cota de altitud es donde se gestan la mayor parte de las actividades del hombre…

 Por dos cuestiones principales. En primer lugar, porque las afecciones en las montañas son casi siempre rápidas, irreversibles e irreparables. En las montañas, ni siquiera mucho dinero y tiempo logran sanar las cicatrices de los desmontes, incendios o deforestaciones importantes, porque la climatología adversa y la fuerza de la gravedad actúan en contra. Cualquier actuación destructiva termina por afectar con rapidez al suelo de montaña -suelos exiguos que han necesitado millones de años para formarse-, el suelo es arrastrado y ahí acaba todo, porque las fuertes pendientes, las bajas temperaturas, las precipitaciones y los vientos hacen imposible o lentísima su nueva formación. Y sin suelo no hay bosques, ni pastos, ni fauna, ni recarga de los acuíferos, sólo destrucción que continúa avanzando por sí sola, favorecida por el gradiente de altitud. Por eso es tan importante conseguir en las montañas la "destrucción cero", si queremos paisajes y ecosistemas bien conservados y valles prósperos y sostenibles. 

La segunda razón: porque es importante repartir esfuerzos. Ya hay grupos, generalistas o especializados, que se ocupan de los llanos, valles, desiertos, islas y fondos marinos. Cada uno es más eficaz trabajando en lo que más ama y mejor conoce. Creemos que todo esfuerzo dedicado a la conservación de las montañas tendrá repercusiones positivas para toda la sociedad, del mismo modo que lo contrario también es cierto.   

 

Desde RedMontañas habláis con frecuencia de la CARTA DE LAS MONTAÑAS; ¿nos podrías explicar en qué consiste este documento y cuál es su valor? ¿Cuál es el papel de vuestra Asociación en este menester y cuales son los logros hasta ahora alcanzados, así como las principales barreras? 

La Carta de las Montañas es un documento impulsado por el propio Ministerio de Medio Ambiente en 2002, Año Internacional de las Montañas, con el objetivo de marcar pautas que garanticen la conservación de los ecosistemas y recursos de las montañas, y al mismo tiempo el bienestar equitativo de sus pobladores. Varios miembros fundadores de RedMontañas trabajamos entonces como consultores externos en la elaboración de dicho borrador de trabajo, que se presentó por aquellas fechas como modélico incluso para el ámbito de la Unión Europea. Sin embargo este documento continúa cinco años después pendiente de aprobación, a pesar de que el propio Congreso de los Diputados instó en 2005 al Gobierno a aprobarlo a la mayor brevedad.

El problema es doble, por una parte hay algunas comunidades autónomas a las que no interesa en absoluto priorizar la conservación de "sus" montañas por encima del desarrollo económico a cualquier precio. Por otro lado, el Ministerio de Medio Ambiente ha tirado la toalla en la mayor parte de las cuestiones que tienen que ver con ordenación del territorio, por miedo a ser acusado de interferir "inconstitucionalmente" en las competencias de las autonomías. Sin embargo la lectura de la Constitución debiera ser mucho más compleja, matizada e inteligente en casos como éste, cuando no es una simple porción del territorio lo que está en juego sino un vasto conjunto de bienes y valores de interés social, y cuya correcta preservación requiere un marco "ecológico" que nada tiene que ver con límites administrativos.

 

¿Crees desde tu posición como coordinadora de una Plataforma estatal que la postura de las diversas administraciones apuesta por el conservacionismo o realmente es el dinero el que sigue llevando la escopeta al hombro, en este “coto de caza” que es España?.

Sin duda, el interés económico es el que siempre prevalece, incluso en el caso de las instancias o administraciones mejor intencionadas, debido a las imposiciones de los diversos grupos de presión sociales, financieros y empresariales

 

En vuestra opinión, ¿qué valores y acciones se deben promover para un cambio de actitud por parte de las personas, gobiernos y empresas que actúan sobre nuestros espacios naturales de montaña, protegidos o por proteger?  

Desde nuestro punto de vista es esencial que gobiernos, administraciones, entidades conservacionistas y particulares comprendan el papel esencial de las montañas en la socioeconomía y la sostenibilidad ecológica de un país. Esto sería mucho más fácil si dicho papel esencial pudiera valorarse en cifras, que tan bien comprende todo el mundo. Es decir, si la contabilidad de un país reflejara cuántos beneficios perciben los ciudadanos como consecuencia de mantener en buen estado sus montañas. En esa contabilidad "ecológica" (por otra parte, la única que debería usarse si de verdad se persigue esa célebre "sostenibilidad" de la que todo el mundo habla), aparecerían valores tangibles (agua, productos forestales, minerales, energía) pero también valores intangibles que nunca se reflejan en los balances, pero cuyo auténtico valor sólo saldría a la luz si los perdiéramos y tuviéramos que poner dinero para reponerlos: biodiversidad, calidad paisajística, salud, recursos educativos y didácticos, terreno de juego para el deporte respetuoso, para la ciencia y la investigación; patrimonio cultural, beneficios morales y espirituales... 

 

¿Cuáles son vuestras propuestas alternativas al turismo de nieve, a los resorts hoteleros, al expolio de manantiales para la industrialización el agua, a los grandes desmontes, a los vertederos incontrolados, a las numerosas nuevas carreteras que cada día se abren al público que quiebran ecosistemas frágiles de manera irreversible a corto plazo?. 

Esa famosa pregunta de "la alternativa" está viciada. No hay porqué dar una alternativa a un bien que existe de manera intrínseca y está a disposición de la sociedad. Quienes desean transformar y explotar ese bien público para conseguir un beneficio privado son los que deberían compensar e indemnizar al resto de la sociedad por el expolio, y me da igual si los expoliadores son una empresa (envasadores de agua), un gobierno autonómico (caso de Aramón) o una entidad local (ayuntamientos empeñados en recalificar, urbanizar, arrasar...) Si cada actuación destructiva que hubiera de llevarse a cabo en una montaña (o en cualquier otro espacio con altos valores del tipo que sean) tuviera un canon por indemnización a la sociedad en función de los perjuicios causados, créeme que las cuentas no saldrían.

        

 

Un futuro mejor para la humanidad preservando nuestros ambientes naturales es algo soñado por todos, pero… en tu opinión respecto a las montañas: ¿estamos todavía a tiempo de variar el rumbo destructivo y la presión que se ejerce sobre las mismas, o son tantos los intereses económicos de particulares y empresas que debemos levantar un grito de alarma para concienciar a la opinión pública de que ese cambio de rumbo no es un capricho sino una acuciante necesidad?. 

Siempre se está a tiempo para recuperar parte de lo perdido, para cambiar de paradigma, para abrir los ojos a la realidad... pero la evidencia es contumaz, y no parece que sea ese el rumbo que llevamos. Sin embargo, los milagros pueden suceder... a veces..., si se pone suficiente empeño y si se pone suficiente empeño y se unen todas las energías dispersas.

 

Por último, ¿qué es para ti el PAISAJE? ¿existe un valor llamado PAISAJE?.

No soy una especialista así que sólo puedo dar mi propia visión. El paisaje es como la interfaz, viva y mutable, que el territorio ofrece a quien lo contempla. En esta visión juega un papel fundamental la capacidad de lectura del espectador. Todo paisaje encierra historia pero también la impronta especial y subjetiva del instante en que se contempla, además de mil indicios sobre su futuro. Cuanto más sabes, mejor lees en ese paisaje la huella de de los procesos, de los sucesos; mejor te explicas lo que ves o tanto más estimulante es el reto de especular sobre ello. En todo paisaje hay un relato y por eso ayuda a su interpretación la cultura histórica y también el conocimiento naturalista. Pero incluso cuando nada sabemos frente a un paisaje, éste nos transmitirá intuitivamente armonía, neutralidad o caos. Los paisajes que más nos llenan vibran para nosotros de información y de energía, nos transmiten afinidad y magia. El código para descifrar todo ésto es en parte objetivo, pero también subjetivo, porque para el observador el paisaje también implica impresión y sentimiento. A veces hay paisajes que no entendemos, paisajes que nos desasosiegan... Hay paisajes llenos de cultura, pero también existe lo contrario, como recordatorios amargos de la torpeza y la irreflexión de los seres humanos.

Todavía hay otro aspecto que me gustaría destacar: el extendido interés académico y científico por el estudio y la protección del paisaje, respaldado por tratados internacionales como el Convenio del Paisaje y plasmado ya en diferentes piezas legislativas nacionales y regionales europeas, constituye desde mi punto de vista un magnífico aliado para el reconocimiento y la valoración -y por tanto, la conservación- de la biodiversidad y sus hábitats. ¡Así que bienvenido sea!.

 

 

  

Nota del entrevistador: Se puede visualizar un video en que se entrevista para la televisión a D. Eduardo Martínez de Pisón (Catedrático de Geografía Física de Madrid y Premio Nacional de Medio Ambiente)… este video goza del permiso oportuno para su reproducción por parte de la asoc. Estatal RedMontañas.

  

http://www.indalodeoz.com/Contenidos/CartaMontanas/index.htm 

(pulsar en  Video 1 y posteriormente en Video 2)

 

 

 

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